Te recuerdo ajeno a todo lo que considero bueno, pero a la vez te recuerdo tan cercano a lo que siempre he querido que llene los espacios, los rincones, impregnados con ese aroma a café recién colado, y tu presencia, esa que me alegra, me da ganas de saltar mientras río como tonta. Mientras respiras...y suspiras, y al instante se desvanece todo con la brisa, entonces despierto, vuelve a reiniciarse todo de nuevo.

 Te extraño, solo eso.


 Cuando tenia quince años, consideraba en secreto que mi mayor miedo en mi actual vida era sufrir algún trastorno o enfermedad relacionada a mi mente y mi memoria. Me hacía sentir un vacio interno llegar a edad avanzada y olvidar todo aquello que durante una vida entera fuí construyendo.

Hace poco, muy recién,  descrubí que hay un nuevo miedo que superó al joven quinceañero. No quiero ser una hija de puta. Eso pensé. Y me hizo sentir miedo, uno mayor que el que siente alguien diagnosticado con alzhaimer. No quiero ser importante mientras denigro a segundos y terceros, no quiero crecer mientras aplasto a quienes apenas inician, no quiero proyectarme como alguien que no soy para seguir luciendo como yo misma ante los demás. No quiero lastimar a nadie para conseguir alcanzar lugares altos al final de la fila. No quiero fingir que soy amiga de todos, cuando internamente los considero nadie. No quiero sentirme buena persona, cuando sé que en realidad tengo sentimientos contrarios. No quiero caerle bonito a la gente, para ser reconocida en cada esquina. Me provoca vomitar cuando lo escribo, porque no quiero perderme a mi misma.

Y por eso escribo.
Escribo para no olvidarme.
Fotografía: Antonella Burton


Juzgamos mal:

Al que habla de más emocionado, mientras yo solo busco un poco de silencio.
Al que parece ser un idealista de grandes ideas, y es solo un doble moralista.
Al que habla poco, pero tiene un corazón de oro.
Al que parece sobrio y serio, pero es un sentimentalista genuino.
Al que sabe mucho, pero enseña muy poco.
A los nuevos miembros del camino, los que aún desconozco.
A los amigos de enemigos, que terminan siendo mi todo.  
A los amigos de amigos, que terminan también siendo los míos. 
A los lujos del entorno, que terminan convitiendonos en ogros.
A mi misma ante todo, por no confíar en mi persona tanto como he confiado en otros.


   Eran los domingos los días flojos llenos del cansancio juvenil. Eran mis domingos los atardeceres rosas mientras pintaba en una mesa muy incomoda. Era el ruidoso silencio extremo que hacía presencia de que era un domingo espeso, de esos donde mi gata duerme todo el día y solo escucho un carro pasar cada cierto tiempo por la avenida. Era otro domingo más donde no sé si ya pasó lo malo o sigue estando en el presente. No era otro domingo común y corriente. Ya no era ni siquiera un domingo ajeno al presente, era el mismo domingo de siempre lleno de tristeza incomoda haciéndose paso de nuevo en mi presente.

Si escribir nos ayuda a sacarnos toda la mierda ¿por qué no hacerlo más  seguido?

 Atardeceres en Lima.
 

   Siempre tengo como propósito de vida, iniciarme en nuevas etapas del mes los días lunes. Empezar una nueva rutina, proponerme a mi misma pintar mas seguido, organizarme mejor, dejar atrás viejas relaciones con personas llenas de espíritus de miércoles (ni buenas ni malas, intermedias quizás). Y casi siempre lo lograba, o al menos eso sentía cuando llegaban los domingos.

No estamos hechos para reiniciarlos el sistema constantemente, ni para formatear la mente cada 3 meses para liberar espacio y sobre carga de estrés. Somos la especie de mas debe aguantar, y cargar consigo los viejos problemas, problemas de amigos, problemas de familia, problemas del trabajo, problemas ajenos, y problemas propios. Y cuando por fin notas que los lunes no te sirven mas como un sistema de 'corta la cinta y empieza de nuevo' es cuando notas que todos los días son un buen dia para empezar de nuevo.

¿Por qué no ser mejor persona a partir de hoy? ¿por qué no iniciarse en la vida saludable que siempre has querido un miércoles? ¿Por qué no dejar atrás los malos ratos y viejos errores para iniciarte como mejor persona todos los días de tu vida? Quizás porque realmente nunca tuvimos la verdadera pasión, intención o ganas, para iniciar una nueva vida cualquier dia de la semana. La vida que de por si ya tenemos es y será la misma todos los días, pero pensemos que  siempre que puedas iniciar una nueva experiencia, te darás cuenta que en ese instante es justamente la vida dándote la oportunidad de comenzar de nuevo, sea hoy, mañana, o el próximo lunes a mas tardar.

Empieza desde ya.